Lima es la capital gastronómica de América gracias a que ha desarrollado una gran creatividad en sus platos y a que su tradición culinaria costeña ha asimilado una gran gama de ingredientes que recogen lo mejor de las cocinas andinas, afroperuana, orientales y occidentales. Últimamente ha cobrado apogeo la cocina novoandina, que incopora lo mejor de los productos y las especias andinas en una preparación dietética y balanceada.

Por su cercanía al mar, los principales potajes limeños son a base de pescados y mariscos frescos. Sobresalen entre ellos el famoso cebiche, el escabeche, las conchitas a la parmesana, el pescado a la chorrillana y el cóctel de camarones. La tradición de las comidas crudas, existente en épocas precolombinas, se enriqueció con la adaptación al clima peruano de una variedad de limón originario de África del Norte y, posteriormente, con los aportes de la cocina japonesa. Un buen cebiche se prepara con un buen pescado, remojándolo por cinco minutos en zumo de limón. Se acompaña de ají, sal, choclo y camote, y se sirve al final acompañado de cebolla.

Otros platos limeños muy conocidos son el caucau, la carapulcra, la papa rellena, el arroz verde con pollo, el tacutacu, el sancochado, los anticuchos, el pollo a la brasa, la causa a la limeña, tamales, lomo saltado y el ají de gallina. Asimismo hay típicos postres como la mazamorra morada, los picarones, el suspiro a la limeña, el arroz con leche y el turrón de doña Pepa.

Entre las bebidas refrescantes se recomienda la chicha morada y entre los aperitivos el internacional pisco sour, cóctel a base de pisco y limón peruanos, hielo y azúcar o jarabe de goma.